carta de la abuela

    • seis66
      seis66
      Bronce
      Registro: 06-19-2009 Artículos: 423
      Querido nieto :

      El otro día tuve una experiencia religiosa increíble y que quiero compartir
      contigo.

      Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que
      decía: 'TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS'.
      Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el
      parachoques de mi coche. Al salir conduciendo, llegué a un cruce de
      dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos vehículos.
      La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las
      oficinas. allí me quedé parada (porque la luz estaba roja),pensando en el
      Señor y en todas las cosas buenas que nos ha dado.

      No me di cuenta que la luz se había puesto en verde, pero descubrí que
      muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las
      bocinas... Fue maravilloso!
      La persona que estaba detrás de mi auto era sin duda muy religiosa,ya que
      tocaba la bocina sin parar y gritaba: 'Dale, por el amor de Dios...!!!'.
      Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los
      saludaba con la mano a través de la ventanilla, totalmente emocionada.

      Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando
      solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a Betito mi otro nieto, que
      estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contesto que era 'un saludo
      hawaiano' de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y
      saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo
      que por la bella experiencia Religiosa que estaba viviendo.

      Dos hombres de un auto cercano se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi
      coche, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy,
      pero en ese momento fue cuando vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé
      a todos mis hermanos y hermanas y pasé el semáforo.

      Después de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el
      mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos
      allí después de todo el amor que habíamos compartido.
      Por lo tanto, paré el coche, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano
      por ultima vez y me fui.

      Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.

      Besos,

      Tu abuela
      .
  • 1 respuesta