Hola amigos,

He leído este artículo redacto por nuestro GRAN César "Faemir" Ayala donde nos habla sobre la importancia de no solo no dormirse en los laureles, sino de saber distinguir los laureles de las espinas.

Excelente artículo que me gustaría podamos profundizarlo en nuestro foro.

César "Faemir" Ayala habla sobre la importancia de no solo no dormirse en los laureles, sino de saber distinguir los laureles de las espinas.

Opinión: El día más importante de tu carrera es mañana

Llega el river. Durante un instante, todo se detiene, se hace el silencio absoluto, puedes sentir absolutamente todo lo que está sucediendo, el peso del mundo está sobre tus hombros. Finalmente ha pasado. Lo has logrado. Intentas mantener la compostura mientras tu rival se levanta y le estrechas la mano, bueno que no se queje que el segundo premio tampoco está tan mal.

Pero no es el primero. Hoy ese premio es tuyo. Has ganado, finalmente una sensación de alivio inconmensurable te invade. No es algo a lo que puedes llamar felicidad, esa sensación llegará más adelante. Ahora es alivio porque todo ha terminado, porque todas las decisiones que te han traído hasta este momento, buenas o malas, han resultado acertadas. A partir de ahora, todo va a cambiar, tus sueños se han hecho realidad... ¿o no?

El amargo cáliz de la victoria

Mucha gente confunde el mejor día de su carrera con el día más importante de la misma. Esto, es un grave error, y que distorsiona gravemente la realidad. ¿Fueron las victorias en las Olimpiadas de Ben Johnson el día más importante de su carrera o el día que fue condenado por doparse? ¿Los títulos mundiales de Tyson son tan importantes como su entrada en la cárcel?

Confundir éxito con tener razón o haber acertado es un problema muy grave para muchos jugadores de poker. Esa regla de "si ganas la mano, es que estaba bien jugada" se puede transformar en un veneno altamente peligroso. Todos somos mayorcitos para poder improvisar una excusa ante el resultado de cualquier mano, "en realidad estaba equilibrando mis rangos" es una de mis favoritas. Con eso puedes justificarlo absolutamente todo. Da igual si es verdad o no, lo dices y claro, como que ya está.

Otro problema es el orgullo que llega con una gran victoria. Si nos pusiéramos a recordar cuantos campeones de grandes torneos han acabado en la ruina por no saber gestionar el día siguiente, este artículo no acabaría nunca. Gente arruinada por malas decisiones, por creer que lo que han ganado en un día, se repetirá el siguiente. Comprando casas, coches, malgastándolo todo y descubriendo que esos ni eran sus amigos, ni ese dinero volverá.

Todo jugador de poker sabe que cualquier resultado futuro de una mano no se ve afectado por lo que ha pasado en la mano anterior. Es decir, que te hayan roto tus Ases cuatro veces seguidas no significa que la quinta vaya a ser distinta (o no). Tras muchas manos con Ases todo tiende a la normalidad, pero... ¿de forma individual? Eso no es así.

Gestión del bankroll intelectual

De la misma forma que ponerse a jugar en límites por encima del bankroll es una estupidez, hacer lo mismo fuera de las mesas, querer vivir por encima de tus límites es igual de estúpido. Miles, millones de personas en todo el mundo, incluso países enteros demuestran los peligros de vivir por encima de tus posibilidades.

Hay una frase de la película "Oldboy" que siempre me ha encantado: "Ríe, y el mundo reirá contigo, llora, y llorarás solo". Esta frase tiene muchísimas lecturas, pero la que aquí quiero sacar a colación es la de que a todo el mundo le cae bien un ganador. Y si has ganado mucho dinero, más.

Un dato sobre los peligros del orgullo: siempre que se hace una encuesta a los conductores, la inmensa mayoría afirma que conduce mejor que la media. Si eso fuera cierto, todo el mundo conduciría de maravilla. De hecho, la inmensa mayoría de personas que acaba de leer esto y conduce estará de acuerdo en que la gente conduce relativamente mal, y que ellos son una excepción.

Pensar que eres mejor que los demás no te convierte en mejor que los demás. Ser mejor que los demás y demostrarlo sí lo hace. En el poker ser el mejor no llega por haber ganado unas WSOP. Ni ningún otro torneo. Da igual cuánta gente tengas en tu railing (de hecho me encanta ver en algunos seguimientos como se aplauden a manos llenas manos que normalmente serían para tirarlas por la ventana) o los ceros del premio que te has llevado ese día.

Siempre habrá un mañana. ¿El peor downswing de tu carrera? Es aquel que está por llegar. ¿La mano más memorable? La tiene el repartidor y está volando hacia ti. Hasta que no acaba todo, hasta que no te retiras, no puedes tener absolutamente nada por seguro.

No hay que confundir la valentía con bravuconería

¿Sabes cómo distinguir a un valiente de un bravucón? El valiente es capaz de reconocer ante todos que no sabe hacer algo. Eso demuestra que se tiene confianza en uno mismo, que le da igual lo que piensan los demás. El bravucón es ese que dice que sabe hacerlo todo y que no hay problema.

En términos de poker, Daniel Negreanu fue un valiente al reconocer que su juego se había quedado oxidado. Un personaje que está bajo los focos constantemente, que es juzgado constantemente, tuvo el valor decir, "Sí, estoy jugando mal". Y lo solucionó. Vaya que si lo solucionó.

La otra cara de esa moneda es Dan Bilzerian. Se juega millones de dólares (que no ganó), manda fotos rodeado de mujeres hermosas (a las que paga por estar allí, y el que crea lo contrario es muy inocente) y todos los que son alguien quieren ir a sus fiestas (porque no pagan nada). Sí, aparece en las noticias del mundo del poker, sí tiene repercusión y muchos seguidores en Instagram, Twitter y cualquier red social en la que esté. ¿Pero de verdad se le respeta? ¿De verdad es tan difícil hacer lo que hace? Si a mí me regalan varios cientos millones de dólares también puedo hacer todo eso.

En cambio me puedes dar ahora mismo el bankroll de Daniel Negreanu y no sabría jugar como lo hace él.

Todos podemos ser unos bravucones y unas pésimas personas, pero ser valiente y hacer las cosas bien, requiere mucho esfuerzo.

En la cumbre o bajas o mueres de frío

Esto me lleva al último punto y que es lo que quiero transmitiros con toda esta diatriba: si ves lo que estás haciendo como una ascensión, llegará un momento en el que llegarás a la cumbre o te despeñarás. Una vez en lo más alto, solo puedes bajar o quedarte y morir de frío.

En cambio si lo ves como una carretera (en la que asumes que no eres el mejor conductor) y que nunca podrás saber que te espera detrás de la próxima curva, pero eres consciente de lo que has dejado atrás, siempre te quedará esa sensación de querer saber más, de querer conocer ese nuevo pueblo, ciudad y país que se ven en el horizonte.

El día más importante de tu carrera en el poker siempre será mañana. Puede que no sea el mejor, ni el peor, pero mientras estés jugando, el mañana siempre será más importante. Porque no sabes lo que trae, pero sí lo que ya ha pasado. Es más importante porque has podido analizar más manos que ayer, hablar con otros jugadores, mejorar tu juego. No existen las mejoras de juego retroactivas, todo lo que vaya a mejorar tu juego, lo hará en el futuro. Da igual lo bien que juegues hoy, mañana podrás jugar mejor.

Por eso el mañana es tan importante. Te da la oportunidad de mejorar como jugador, y como persona. ¿Eres lo bastante valiente como para aprovechar esa oportunidad?

por César Faemir Ayala.