Pese a que me considero un enfermo y voraz lector de blogs de poker en español, el primer contacto que tuve de él fue tarde, este mismo año. Justo a los pocos días después de la transmisión de aquel inefable programa ’21 días en la piel de un jugador’. Mientras que los blogs regurgitaban vísceras, merecidamente o no, en contra del programa, y las objetividades se entremezclaban con las subjetividades propias de una fraternidad; una entrada de un blog me llamó la atención. Con la precisión de un cirujano, y la paciencia de un escultor; el bloguero diseccionó el programa, estudió las partes en voz alta, y al final para placer de sus lectores, mostró técnicamente las graves falencias que poseían, cual médico forense que después de examinar al cadáver determina científicamente la causa de la muerte. Me impresionó sobremanera el hecho de como pudo rápidamente sobreponerse a la afrenta sufrida días atrás para serenamente exponer sus ideas con mucho tino y orden; cuestión que no pudo hacer el resto de sus colegas. Inmediatamente busqué el nombre del autor, como buen jugador de poker firmaba con un nick: Pableras.

Casi mes y medio después un amigo bloguero, Bidán, me invitó via email para escribir algún que otro artículo en una nueva página que él iba a abrir junto a unos amigos. Gustosamente acepté el ofrecimiento. Cuando abrió la página, inmediatamente me puse a ver los vídeos de las entrevistas. El entrevistador que no aparece en ningún momento en pantalla me cautivó con un enfoque muy particular, muy diferente a las habidas en el mundo web. Sin circunloquios y sin atajos, auscultaba lentamente, y de manera cronológica, al entrevistado para conocimiento del espectador. Rápidamente fui a la etiqueta donde figuraban los nombres de los autores de la página, tratando de conocer quien era aquella voz. Los dos primeros nombres ya los conocía: Bidán, Periquillo; estos dos no podían ser el de la voz porque ya los había escuchado anteriormente en alguna que otra entrevista de otra web. Por lo que el poseedor de la voz tendría que estar entre los dos últimos nombres, y mi incertidumbre iba a continuar porque si bien al primero le conocía su blog, a ambos jamás les había escuchado su voz: Pacocho y Pableras.

Hace una semana la página llevaba a un reportero/jugador al torneo de Ibiza. El reportaje lo comenzó haciendo escrito y desde ese primer día de reportaje fue imposible no consultarlo al final de cada jornada. El reportero hacía su recuento con una inusual alegría contagiosa, y nos hacía cómplices de sus detalladas descripciones y ocurrencias, reflejando con savia las virtudes del poker presencial. Desde ese día le deseé lo mejor en el torneo sin imaginarme lo que el destino le depararía, deseo engendrado desde el mismo vientre de una amistad anónima, porque por un lado ni siquiera había atisbado en su nombre, ni tampoco él había empezado en el torneo, comenzaría al día siguiente desde el día 1B. Concluido el día 2, el reportero tuvo que hacer su crónica en vídeo, allí identificamos la voz de las entrevistas y recordamos aquella entrada del blog que les hablé al inicio. Busqué rápidamente el nombre del autor de aquellos reportajes y pude leer claramente: Pablo Rojas ‘Pableras’. Y desde ese momento nos unimos a su rebosante y obstinado entusiasmo que ondeaba como una bandera por las mesas, le acompañamos en su trajinar por los avatares que dictan las cartas. En la hora final del torneo nos hizo ligar, como si las cartas fueran nuestras, aquel diamante que torció definitivamente el rumbo que llevaba aquel heads-up. Nunca he creído en merecimientos, pero en esta oportunidad creo que el 1er lugar ha coincidido exactamente con el merecedor del máximo premio, alguien que si hubiese llegado de último igualmente hubiese disfrutado del ambiente del evento como nadie. Primer lugar más que merecido para este crack de las mesas de poker y también desde muy lejos de ellas: Pableras.